Mi mejor versión.

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Jordania, para aquellos más despistados, es un país de Asia ubicado el la región de Oriente Medio, limítrofe con países en conflicto como Siria, Israel, los territorios palestinos o Irak, y tiene cerca otros como Líbano y Egipto.

Cuando eres consciente de dónde está el País al que te has planteado ir a competir,  las piernas te tiemblan y las dudas crecen.

Sabes que tu vida deportiva acaba de renacer y que tus ganas por conseguir objetivos para volver a tener oportunidades están allí, así que no dudas más y a escasos días de la carrera decides ir. Es lunes y la carrera es el viernes. Sólo tienes que comprar billete, hacer maletas, reservar hotel, inscribirte y seguir entrenando. Todo eso hace que tu cabeza no tenga tiempo para pensar.

El miércoles comienzo el viaje pasando por una escala larga en Amán que hace que llegue el jueves, justo para ir a reconocer el circuito. Una llamada al organizador desde Madrid antes de partir hace que conozca a Vicent Beltrán, y menos mal, allí estaba siempre que necesitaba algo. Hasta ese momento todo bien.

La reunión técnica fue el mismo jueves por la tarde y allí me hundí. Me invadía una sensación de excesiva valentía, de no saber qué hacía allí. Era factible ganar, pero mi cabeza tenía mil dudas, desconfianza y no estaba nada a gusto en el hotel. Cuando planificas un viaje tan tarde, todo es más caro, así que por ahorrar cuatro duros cogí un hotel barato, cosa que no debe hacer en Jordania y esto es un zuriconsejo, los hoteles baratos dan asco, la higiene brilla por su ausencia en este país. Así que hablé con el dueño y a partir de ese momento fue a mejor.

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En la cena me obligué a comer, mi estado de soledad en el viaje se unió a mis mil sentimientos; miedo, rabia, tristeza, enojo, irritabilidad, pero el primer bocado al shawarma me hizo recordar a lo que había ido. ¿Sabéis a qué fui? Pues a ganar. Y así, después de cenar ,organicé mi día de competición y allí me planté después de dormir con calcetines incluidos de lo incomoda que me sentía entre las sábanas.

Ya no estaba Vicent, había ido a una concentración de la ITU pero no a la competición. Sin embargo, allí estaba mi mejor versión, esa que lleva la cabeza alta y no mira atrás.

Pistoletazo de salida 3′ más tarde que los chicos y a nadar. Primera en salir del agua la dos veces olímpica en natación Sameera Albitar. A pesar de salir tercera, una larga transición me hizo colocarme a escasos metros de Sameera en la bici. Al inicio del segundo kilómetro le di caza y aproveché un badén seguido de una curva para darle un palo. La cosa salió bien y con un viento que hacía que a las palmeras les costará seguir en tierra, cada vez abría más hueco. Una bici en solitario, esta vez al contrario que en Agadir, siendo primera y no última, me hizo bajarme a correr cómoda.

Llegué a meta disfrutando del triatlón.Y los sentimientos que sentía 12 horas antes se habían invertido; felicidad, alegría, bienestar, placer, satisfacción, tranquilidad… ¡Era la primera vez que ganaba una carrera ITU!

En el pódium me acompañaban Sameera Albitar de Bahréin y la Siria Wessal Saloukha.

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Pero, sin duda, lo mejor de mi viaje, aparte del resultado, ha sido grabar para hacer el vídeo de recuerdo que muy pronto colgaré y Petra, que no me extraña en absoluto que sea una de las 7 maravillas del mundo porque es increíble.

Mil gracias a Vicent Beltrán, al propietario del hotel, al periodista que me hizo de traductor español – árabe para las entrevistas. Y sobre todo, a aquellos que me apoyáis en el día a día, a mi familia, mis amigos, y a mis patrocinadores, sin vosotros no hubiera sido posible:

Edp Rock´n´Roll Madrid Maratón & 1/2, AdidasÁngel de la Rubia, TomTom, Keepgoing y Aquaman.

 

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